En la Iglesia de los Sagrados Corazones de Valparaíso se celebró una Eucaristía con motivo del Mes de la Solidaridad y por el testimonio de vida de San Alberto Hurtado la que fue presidida por el padre Ricardo Sotomayor, a ella asistieron estudiantes de II, III y IV Medios. Además, de niños y niñas de la Infancia Misionera quienes recibieron el carnet que los acredita como miembros de esta obra Pontificia.
El lema de la celebración fue: “Cuando ayudas a otro con su cruz, el corazón vuelve a sentir”. Este lema nos invitó a reflexionar sobre la profunda solidaridad y el amor que nos llama Jesús a vivir como sus discípulos. Cada uno de nosotros enfrenta dificultades y cruces en la vida, pero al compartir la carga de los demás, descubrimos que nuestros corazones se renuevan en compasión, esperanza y amor. Dos estudiantes de IV Medio ingresaron con un cartel con el lema de la celebración.
En esta Eucaristía, recordamos a San Alberto Hurtado y su testimonio. El Congreso Nacional desde 1994, declaró el 18 de agosto como el Día Nacional de la Solidaridad. Mismo día de agosto que en 1952 falleció el jesuita Alberto Hurtado. Él fue declarado Santo el 23 de octubre de 2005. Su vocación, su testimonio y entrega son ejemplo para cada cristiano que dedica su vida al servicio de los más necesitados.
Luego de la Lectura del Evangelio, el padre Ricardo Sotomayor dialogó con los estudiantes sobre las veces en que han ayudado a otras personas. “Cada vez que ustedes han repartido desayuno a personas de situación de calle, están ayudando a otra persona. San Damián de Molokai y San Alberto Hurtado colaboraron para que las personas pudieran tener una mejor calidad de vida. Nadie es tan pobre que nada pueda entregar. Dios nos regaló la vida y lo hizo por algo. ¿Cómo pongo mi vida a disposición de los demás?”
Durante la presentación de ofrendas, estudiantes presentaron tres cruces con nombres de las personas que hoy las vemos que necesitan ayuda en sus vidas, actividades y que han sido fruto de la reflexión de los Consejos de Curso. Además, presentaron los carnets de Infancia Misionera, que identifica a los niños y niñas como miembros de la Infancia Misionera, haciéndoles sentir parte de una comunidad más amplia de pequeños misioneros en todo el mundo.
Al finalizar la Eucaristía, el padre Ricardo bendijo los carnets de Infancia Misionera. Recordamos que este carnet es la primera insignia que el niño/a recibe y lo convierte en un miembro activo de la obra. Los niños y niñas recibieron los carnets de parte de sus familiares y estudiantes de IV medio.